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Algunos emprendimientos arrancan por una necesidad clara a resolver. En otros casos, existen emprendedoras que dan su primer paso en el mundo del emprendedorismo porque algo les generó una inquietud o un poco de curiosidad. 

Para Pau de Solhé, una de las emprendedoras que formó parte de nuestra Incubadora en 2019, todo comenzó a partir de un simple interrogante. En esta quinta entrega charlamos con ella sobre sus experiencias en ese camino y el significado de cada paso dado.

*FICHA TÉCNICA*

Nombre (o cómo te guste que te llamen): Pau Prado.

De dónde sos: De Mendoza Capital.

Nombre y actividad principal de tu emprendimiento: En Solhé Carga Solar nos dedicamos a brindar soluciones a través de energía solar (térmica y fotovoltaica) para casas, industrias y eventos.

Años de vida del emprendimiento: 6 años (aunque yo me incorporé hace 2).

1. ¿Qué te motivó a emprender? 

“Primero que nada siempre me llamó la atención, sobre todo cuando entré a la facultad a estudiar Ingeniería Industrial. Como estudiantes lo primero que pensamos es en terminar trabajando en una multinacional pero después en el camino me crucé con una materia opcional que se llamaba “emprendedorismo”. Esta materia me abrió la cabeza y me hizo pensar de que había otras opciones que antes no se me hubieran ocurrido, pero aún así sentía miedo de tener que hacerlo sola, de tener que pensar ideas super elaboradas y no ser capaz, cuando en realidad a veces en las ideas más sencillas están las grandes soluciones. 

Esto fue en el año 2017, en el 2018 conozco a Nicolás, que es quien comenzó con el emprendimiento (aunque antes de ser socio, fue mi novio) y en esa oportunidad pude notar que mi interés continuaba aunque me seguía pareciendo un camino difícil. Comencé solo ayudándolo como compañera y entre una cosa y otra, terminé trabajando más oficialmente a principios del 2019.”

2. Quizás existió algún que otro día difícil ¿Qué te mantuvo enfocada? ¿Qué aprendiste de esos momentos? 

“Sí, la verdad que muchos días difíciles. Sobre todo porque cuando los avances dependen de una misma, si se presenta un problema, lo tenés que resolver. Obviamente, siempre hay equipos de trabajo que te acompañan, pero hay decisiones que tenés que tomar, que son determinantes y a veces puede ser incómodo porque en ocasiones aún estamos aprendiendo. 

Enfocada me ha mantenido la responsabilidad de buscar soluciones para esos momentos difíciles, sabiendo que eso dependía de nosotros, de los socios. Con ello aprendí que no hay que desesperarse, la he llegado a pasar bastante mal ante situaciones inesperadas, por suerte y poco a poco he ido aprendiendo a confiar en lo hacemos.”

3. ¿Cómo ves el rol de las mendocinas en el ecosistema emprendedor local? 

“Hay muchas mujeres emprendedoras y en los más diversos mercados (desde tecnología hasta gastronomía). En Mendoza se potencia cada vez más la red de emprendedoras, incluso me asombro de quienes se han animado a hacerlo solas, porque yo trabajo con un equipo de 3 o 4 personas, pero hay muchas que hacen todo en solitario.”

4. ¿Hubo otres emprendedores que te ayudaron a marcar el camino? ¿Querés contarnos quiénes? 

“Sí, sobre todo durante una experiencia PROESUS (de hecho allí conocí a DRIMCOM) en la que tuvimos la oportunidad de compartir tiempo y experiencias con emprendedores de todo el país y con gente que estaba en nuestro rubro (por ejemplo de Buenos Aires, con quienes mantenemos contacto hasta el día de hoy, nos pasamos proveedores y nos consultamos dudas). 

En esa oportunidad aprendimos mucho, pudimos sentir el compromiso y la buena voluntad de los demás emprendedores y las ganas de crear un ambiente colaborativo entre todos. Nos sentimos acompañados y hasta en deuda, por no saber cómo devolver tanta amabilidad que estábamos recibiendo.”

5. ¿Qué les dirías o cómo crees que podemos empoderar a otras mujeres para que se animen a convertir sus proyectos en ideas de negocio? 

“Que no tengan miedo. Quizás en mi caso fue fácil al inicio, porque de no haber conocido a alguien que ya había montado un emprendimiento no sabemos si me hubiese animado a dar el primer paso sola. Sin embargo hoy sé que hubiese sido capaz de hacerlo, todas tenemos esa capacidad y mucho más si se trata de proyectos o de ideas que nos gustan o que buscan hacerle un bien a nuestra comunidad.”

6. ¿Qué le dirías a la Paula anterior a Solhé? 

“Que no tenga miedo y que no dude de qué es capaz, que hoy mirando hacia atrás podemos ver todas las decisiones y toda la experiencia vivida.”

Si bien el Día Internacional de la Mujer Emprendedora (19 de Noviembre) fue ayer, en DRIMCOM decidimos tener nuestra Semana de la mujer emprendedora para visibilizar en profundidad el trabajo que llevan a cabo seis emprendedoras cuyos proyectos han pasado por la Incubadora de impacto.

En la primera entrega, Guadalupe de Kurmi Cosmética Natural nos permitió conocer un poco sobre sus productos elaborados con materia prima agroecológica de forma ética. En esta segunda entrega el turno es de Catalina, quien forma parte de un gran equipo de trabajo como lo es «Proyecto Hormiga».

* FICHA TÉCNICA *

Nombre (o cómo te guste que te llamen): Catalina

De dónde sos: De Mendiolaza, Córdoba

Nombre y actividad principal de tu emprendimiento: La Cooperativa de trabajo Proyecto Hormiga se dedica a la gestión y tratamiento de los residuos verdes y orgánicos a través de la producción y comercialización de bioinsumos agroecológicos.

Años de vida del emprendimiento: 2 años

1.¿Qué te motivó a emprender?

«Digamos que emprender, me encontró… no es algo que busqué. Venía con ciertos temores sobre lo que significa y lo que se pone en juego al emprender. Mis viejos emprendieron y aunque les fue bien, también recuerdo momentos duros (sueldos, cheques, números, viajes, etc.) como el que pasamos en el año 98’ cuando de repente todo se cayó por un barranco, la empresa se fundió, la familia sufrió la angustia de la situación y el punto es que no terminó ahí.

Hubo que re comenzar la aventura una y otra vez en el 99’, en el 2000, en el 2001. La mesa de 5 niñxs se alimentó por un tiempo con los programas jefa y jefe de hogar. ¡Ojo! Un programa con altos costos de precarización y ausencias.

Al tiempo consiguieron estabilizar nuestro escenario, mi vieja docente encontró su espacio de práctica y carrera profesional y mi viejo siguió emprendiendo pero en una Argentina más estable, en un país que apostaba por el comercio interno.

Entonces, si me preguntás ¿qué me motivó a emprender? Este proyecto, Proyecto Hormiga, mi compañero (emprendedor de pura cepa), lxs compañerxs, mis vecinxs. Un gran combo que me ayudó a soltar miedos, dejar atrás algunos prejuicios y largarnos a emprender.»

2. Quizás existió algún que otro día difícil ¿Qué te mantuvo enfocada? ¿Qué aprendiste de esos momentos? 

«Un momento difícil para mí fue trabajar en relación de dependencia, cumplir horas sin un objetivo claro y con un sueldo que no llegaba a los 400 dólares. Tener que sacarme leche en el baño de una estación de servicio y atender a personas que con actitud violenta nos hacían creer que el empleado estatal está para “fumarse” cualquier problema. ¡Todo eso, sí que fue difícil! No te voy a negar que emprender un proyecto con impacto ambiental positivo y sin una inversión de capital inicial fue, es y será complejo.

«Lo ambiental” no tiene un costo económico definido, ni tampoco una agenda política clara que se traduzca en los presupuestos oficiales. Trabajar con la basura, con los residuos, con lo que la sociedad desecha es difícil, sobre todo si tenemos en cuenta que son los trabajadores precarizados, y en su mayoría sin representación, quienes se hacen cargo en gran medida de la basura de las urbes. La lucha de los cartoneros es simbólica y sumamente clasificadora, experiencia que, como muchas otras, me ha mantenido enfocada.

En cuanto a los aprendizajes, es importante que no nos gane la ansiedad, porque poner sobre la mesa la no sostenibilidad de este estilo de consumo, no es moco de pavo. Hay muchísimas luchas dándose en el subsuelo de la patria y Proyecto Hormiga busca cumplir un rol de anclaje territorial para las demandas sociales.»

3. ¿Cómo ves el rol de las cordobesas en el ecosistema emprendedor local? 

«Me parece clave la participación de los vecinxs en el territorio. Cordobesas y cordobeses ocupándose y produciendo en Córdoba. Así, es como veo posible que lo ambiental y lo económico se concilien en algún momento, porque habitar el espacio es clave. Y en esto el feminismo tuvo mucho que ver: la disputa de lo corpóreo, del hábitat, del alimento, la pulsión de la olla, la incorporación de lxs niñxs a las formas productivas… y me refiero a nuevas formas productivas, más humanas, donde un niñe pueda jugar y crear con otrxs mientras se planifica y se decide sobre el espacio que habitamos: qué comemos, cómo nos movemos, cómo trabajamos, cómo dialogamos, qué hacemos con nuestra basura… con un niñe al lado, la perspectiva siempre es otra.

Por otro lado, se habla de la incorporación de las cordobesas aunque en realidad es sólo la visibilización de algo que viene ocurriendo desde hace mucho tiempo. Las cordobesas estuvimos, estamos y estaremos presentes en la dinámica de producción cordobesa, hacer foco sobre esto significa visibilizar espacios y territorios desconocidos para muches.»

4. ¿Hubo otres emprendedores que te ayudaron a marcar el camino? ¿Querés contarnos quiénes? 

«Ufff siii! Mis compas! Mi compañero Juan Pablo Moreno que, emprendiendo, me lleva a lugares desconocidos como lo es Proyecto Hormiga y la maternidad jajaja. Sebastián García, el visionario de Unquillo, quien me enseñó a ver en los problemas, una solución. El Facu, Kike, Pablo, Ariel, Diego, Anita, Joel, Nico y Fabi, compañerxs que le ponen todos los días, el cuerpo y el corazón a este proyecto. No puedo dejar de nombrar a les niñes que también se la bancan y son, en parte, el motor de todo esto: Olivia, Renata, Emi, Agus, Amaru, Vito, Milo ¡gracias!

Este camino no ha sido fácil, lograr decisiones conjuntas es una gran tarea ya que siempre hay diversas opiniones y algunas idas y vueltas. A veces se vuelve hasta doloroso, porque cuando se decide individualmente una puede mentirse sobre los motivos, pero cuando está presente la opinión del otre eso influye en nuestros pensamientos. Hoy en día siento cada vez más sinceras nuestras asambleas y aunque puede que la toma de decisiones nos demore un poquito más, al final de cuentas eso termina identificándonos y hace del proyecto, algo único.»

5. ¿Qué les dirías o cómo crees que podemos empoderar a otras mujeres para que se animen a convertir sus proyectos en ideas de negocio? 

«Solo les diría que sientan y que comiencen con algo que realmente las movilice, que les de placer y que disfruten, que sea eso que las interpela y las haga salir de la famosa zona de confort. Les diría también, que está bien que sean como son (de verdad ¡está bien!). Aprendan a valorar sus tiempos, el capitalismo y el patriarcado son un sistema que intentará pujar para posicionar cualquier emprendimiento de mujeres a un bajo costo. Debemos valorar nuestra vida y nuestro tiempo.

Finalmente, sería importante recordarles que detrás de todo siempre hay un entramado social, que los logros no son resultados individuales y que ese colectivo es el que realmente nos sostiene. Muy pocas veces es el estado y es por eso, que necesitamos luchar porque ese tejido social sea cada vez más fuerte.»

6. ¿Qué le dirías a la Catalina anterior a Proyecto Hormiga? 

«Nada, simplemente creo que todo es un proceso necesario y si hoy estoy acá, es gracias a esa Cata del pasado, llena de miedos e inseguridades. Así que, ¡gracias!»

Se dice que toda historia comienza con un primer paso. No hace mucho entramos en la cuenta de que al nuestro lo dimos allá por el 2011. Lo que significa que, cuando menos lo notemos, DRIMCOM cumplirá diez años. Y aunque lo que dice Andrés Calamaro en una de sus letras suene trillado “si diez años después te vuelvo a encontrar en algún lugar, no te olvides que soy distinto de aquel pero casi igual”, quizás se ajuste bastante a nuestra historia.

Como es de imaginarse, en tantos años, hemos concretado cientos de proyectos. Aunque para ser honestos, también hubo de los que se quedaron en el camino. Si tuviésemos que responder ¿cómo llegamos hasta acá? diríamos que la clave estuvo, está y estará en la fortaleza de los diversos equipos de trabajo que se fueron conformando y al aporte de cada uno de ellos.

La misión de DRIMCOM ha mutado a tal punto que comenzamos como una agencia de marketing digital que buscaba hacerse un espacio en el mundo dinámico de los negocios en Internet. Y hoy, somos una Incubadora de empresas de triple impacto (económico, social y/o ambiental), especializada en Innovación. Nuestra misión es transformar la matriz productiva de un sistema que nos lleva al colapso humanitario, por una matriz regenerativa que permita seguir generando sociedades más justas.

Una apuesta a los emprendimientos sociales con impacto

La experiencia nos volvió alquimistas del cambio, tomamos lo que sabemos/conocemos y lo transformamos en herramientas que aporten soluciones innovadoras. En efecto, DRIMCOM es la primera incubadora de triple impacto de la provincia de Córdoba. Desde el año 2014 ha incubado a más de 60 proyectos que hoy impactan social y/o ambientalmente.

Sin embargo, las soluciones mágicas no son nuestra especialidad. Estamos convencides que cada organización, sector y momento, es único y debe ser analizado desde lo particular para obtener los mejores resultados.

El trabajo colaborativo es parte de nuestro ADN y nos mueve la idea de crear COMUNIDAD. Por esto, a nivel local en 2014 desarrollamos MINGA, la primera red de empresas y emprendedores sustentables de Córdoba. En 2016 co-fundamos NEXO, una alianza de incubadoras de triple impacto a nivel nacional.

En 2017 emprendimos Espacio Abasto, un Laboratorio de Futuro en la Ciudad de Córdoba y lugar de encuentro para la comunidad emprendedora, el sector público, académico y privado.

Nuestra apuesta por una sociedad que regenere su entorno, con mejores organizaciones y profesionales comprometidos sigue en pie. En los últimos cuatro años también hemos trabajado con los tres niveles de gobierno, siempre enmarcando sus acciones en el emprendedurismo sustentable.

Diez años no es mucho, si nos comparamos con la larga historia universal. Pero si pensamos que para contar hasta diez usamos todos los dedos de las dos manos, definitivamente no es poco.

Nosotres continuaremos trabajando con la certeza de que resta mucho por hacer. El mundo no soportará 50 años más del actual sistema y somos la generación que comienza a ver sus consecuencias. Es necesario generar un cambio y sentimos que es nuestra responsabilidad hacerlo. En estos casi diez años, seguro hemos cometido algunos errores, pero cada uno de ellos se ha transformado en un aprendizaje para seguir innovando.

Si la búsqueda de los alquimistas, en responder preguntas sobre la naturaleza de la materia, dio origen a una ciencia como la química… nuestro anhelo continuo de cambiar el mundo, bien podría sorprendernos algún día de estos.

Sí, somos locos, pero de los lindos.