A lo largo de estos últimos años, escuchamos hablar con frecuencia de la Inteligencia Artificial (IA) y de cómo la implementación de esta tecnología de la nueva era, desde su existencia hasta ahora, ha generado impactos positivos en las empresas, la sociedad y el mundo. Impactos positivos, tales como, el desarrollo de soluciones para mejorar la salud del suelo, para mejorar la eficiencia y sostenibilidad de la agricultura, para detectar y prevenir la contaminación del agua, para capturar el dióxido de carbono en la atmósfera, o para reducir las emisiones de contaminantes. Se trata de un fenómeno que llegó para quedarse…

En este post encontrarás información útil y algunas preguntas sobre las dos primeras dimensiones de las seis en las que tu proyecto deberá adentrarse para este viaje emprendedor de buscar generar productos y servicios que resuelvan problemas de nuestras comunidades.
La dimensión personal incluye la atención a las necesidades, expectativas y capacidades individuales. La dimensión relacional hace referencia al equipo promotor, así como al cuidado de las relaciones que establecemos en el proyecto, los procesos de apropiación colectiva, y las formas con las que tomaremos las decisiones.

Hoy atravesamos la “cuarta revolución industrial” basada en los avances en inteligencia artificial, la exploración espacial, la robótica y los desarrollos de tecnologías innovadoras. Cada día amanecemos con nuevos desarrollos con el potencial de transformar nuestro mundo tal y como lo conocemos.

Darle forma a nuestra misión no fue una tarea sencilla. Quizás hoy podemos citar rápidamente, pero para llegar a ella nos transformamos, decidimos nuevos nortes, nos repensamos y le dimos la vuelta al mundo, aunque en más de 180 días. Existe un proverbio africano que dice (en nuestras palabras) que si querés ir rápido podés […]

Algunos emprendimientos arrancan por una necesidad clara a resolver. En otros casos, existen emprendedoras que dan su primer paso en el mundo del emprendedorismo porque algo les generó una inquietud o un poco de curiosidad. 

Para Pau de Solhé, una de las emprendedoras que formó parte de nuestra Incubadora en 2019, todo comenzó a partir de un simple interrogante. En esta quinta entrega charlamos con ella sobre sus experiencias en ese camino y el significado de cada paso dado.

*FICHA TÉCNICA*

Nombre (o cómo te guste que te llamen): Pau Prado.

De dónde sos: De Mendoza Capital.

Nombre y actividad principal de tu emprendimiento: En Solhé Carga Solar nos dedicamos a brindar soluciones a través de energía solar (térmica y fotovoltaica) para casas, industrias y eventos.

Años de vida del emprendimiento: 6 años (aunque yo me incorporé hace 2).

1. ¿Qué te motivó a emprender? 

“Primero que nada siempre me llamó la atención, sobre todo cuando entré a la facultad a estudiar Ingeniería Industrial. Como estudiantes lo primero que pensamos es en terminar trabajando en una multinacional pero después en el camino me crucé con una materia opcional que se llamaba “emprendedorismo”. Esta materia me abrió la cabeza y me hizo pensar de que había otras opciones que antes no se me hubieran ocurrido, pero aún así sentía miedo de tener que hacerlo sola, de tener que pensar ideas super elaboradas y no ser capaz, cuando en realidad a veces en las ideas más sencillas están las grandes soluciones. 

Esto fue en el año 2017, en el 2018 conozco a Nicolás, que es quien comenzó con el emprendimiento (aunque antes de ser socio, fue mi novio) y en esa oportunidad pude notar que mi interés continuaba aunque me seguía pareciendo un camino difícil. Comencé solo ayudándolo como compañera y entre una cosa y otra, terminé trabajando más oficialmente a principios del 2019.”

2. Quizás existió algún que otro día difícil ¿Qué te mantuvo enfocada? ¿Qué aprendiste de esos momentos? 

“Sí, la verdad que muchos días difíciles. Sobre todo porque cuando los avances dependen de una misma, si se presenta un problema, lo tenés que resolver. Obviamente, siempre hay equipos de trabajo que te acompañan, pero hay decisiones que tenés que tomar, que son determinantes y a veces puede ser incómodo porque en ocasiones aún estamos aprendiendo. 

Enfocada me ha mantenido la responsabilidad de buscar soluciones para esos momentos difíciles, sabiendo que eso dependía de nosotros, de los socios. Con ello aprendí que no hay que desesperarse, la he llegado a pasar bastante mal ante situaciones inesperadas, por suerte y poco a poco he ido aprendiendo a confiar en lo hacemos.”

3. ¿Cómo ves el rol de las mendocinas en el ecosistema emprendedor local? 

“Hay muchas mujeres emprendedoras y en los más diversos mercados (desde tecnología hasta gastronomía). En Mendoza se potencia cada vez más la red de emprendedoras, incluso me asombro de quienes se han animado a hacerlo solas, porque yo trabajo con un equipo de 3 o 4 personas, pero hay muchas que hacen todo en solitario.”

4. ¿Hubo otres emprendedores que te ayudaron a marcar el camino? ¿Querés contarnos quiénes? 

“Sí, sobre todo durante una experiencia PROESUS (de hecho allí conocí a DRIMCOM) en la que tuvimos la oportunidad de compartir tiempo y experiencias con emprendedores de todo el país y con gente que estaba en nuestro rubro (por ejemplo de Buenos Aires, con quienes mantenemos contacto hasta el día de hoy, nos pasamos proveedores y nos consultamos dudas). 

En esa oportunidad aprendimos mucho, pudimos sentir el compromiso y la buena voluntad de los demás emprendedores y las ganas de crear un ambiente colaborativo entre todos. Nos sentimos acompañados y hasta en deuda, por no saber cómo devolver tanta amabilidad que estábamos recibiendo.”

5. ¿Qué les dirías o cómo crees que podemos empoderar a otras mujeres para que se animen a convertir sus proyectos en ideas de negocio? 

“Que no tengan miedo. Quizás en mi caso fue fácil al inicio, porque de no haber conocido a alguien que ya había montado un emprendimiento no sabemos si me hubiese animado a dar el primer paso sola. Sin embargo hoy sé que hubiese sido capaz de hacerlo, todas tenemos esa capacidad y mucho más si se trata de proyectos o de ideas que nos gustan o que buscan hacerle un bien a nuestra comunidad.”

6. ¿Qué le dirías a la Paula anterior a Solhé? 

“Que no tenga miedo y que no dude de qué es capaz, que hoy mirando hacia atrás podemos ver todas las decisiones y toda la experiencia vivida.”

Nuestro impacto ambiental es cada vez más evidente y emprender pensando en la conservación de la biodiversidad es algo que, gracias a un gran equipo, ya se hace en Córdoba. Pumakawa significa “el que cuida con sigilo del puma”, Kai Pacha forma parte de este proyecto y a su vez es una de las emprendedoras que pasó por nuestra Incubadora de Impacto en el 2019.

En esta cuarta entrega, Kai nos cuenta su perspectiva y sus experiencias como emprendedora en el área de la conservación ambiental de especies autóctonas en la región centro de nuestro país.

Nombre (o cómo te guste que te llamen): Kai Pacha.

De dónde sos: Soy de Río Tercero, pero vivo en Villa Rumipal.

Nombre y actividad principal de tu emprendimiento: Pumakawa Reserva Natural es un espacio que recupera fauna silvestre, restaura monte y trabaja por la conservación del puma.

Años de vida del emprendimiento: 25 años.

1.¿Qué te motivó a emprender?

«Creo que me motivó el ver la cantidad de cosas que hay para cambiar y para mejorar. Cuando era chica me sentía absolutamente incómoda y descontenta con algunas cosas que sucedían en el mundo adulto y soñaba con cambiarlo. Hoy no puedo dejar de emprender porque todo el tiempo estoy creando, teniendo ideas, sacando hacia afuera lo que llevo dentro y a nada de todo eso, lo puedo dejar en papel sino que necesito accionar.

Quizás ahora no lo pienso igual que cuando era chica, ya no me enfoco tanto en el mundo, sino en cambiar yo, que ese sea mi pequeño aporte y en la medida en que cambio yo, ver cómo se desarrolla todo a mi alrededor y cómo fluyen cosas buenas, sobre todo en el área en la que trabajo que es la de conservación.»

2. Quizás existió algún que otro día difícil ¿Qué te mantuvo enfocada? ¿Qué aprendiste de esos momentos?

«Tuve varios días difíciles, porque salí muchas veces de mi zona de confort. Pasé días difíciles en la Selva Amazónica donde físicamente no daba más, estando a cargo de un grupo que se desmoronaba por el calor y el cansancio, pero sabiendo cuál era mi responsabilidad en esa situación: cuidarlos y llegar a destino sanos.

También tuve días difíciles manejando pumas que están sueltos en la ciudad pero provienen del mascotismo y hay que aprender a manejarlos. Pero para resolver estas cosas a veces todo se vuelve complejo porque hay autoridades e instituciones que no coordinan entre sí o cuando me ven llegar y ven que soy mujer y que soy chiquita de cuerpo, consideran que no seré capaz de manejar un puma. En esos momentos los hombres tienden a adoptar la postura de un cazador primitivo, yo en cambio busco conectarme con el puma y no me importa si soy yo la que lo enlazo, siempre y cuando se priorice su cuidado y nadie salga lastimado.

Han habido también días difíciles en los que un incendio se llevó el 90% de la superficie de una reserva, yo debía evacuar animales y al mismo tiempo ver y sentir cómo mi casa era devorada por las llamas.»

3. ¿Cómo ves el rol de las cordobesas en el ecosistema emprendedor local?

«Creo que tienen la fuerza de un gladiador de aquellas épocas en las que había que tener el coraje suficiente para ir a las arenas a pelear contra las fieras. La mujer en este momento es quien quiere salir a esa arena con la fuerza de un tigre o un león a pelear.

Estamos en la etapa del fin de la sumisión y si bien todo esto es nuevo, lo estamos usando y nos estamos potenciando a través de la creación (algo que vivimos todos los días desde que nos despertamos). Seguramente todos los días en el mundo, hay una mujer que tiene que inventar algo nuevo, desde cómo hacer la comida con poca plata hasta cómo decirle una noticia difícil a su hijo.»

4. ¿Hubo otres emprendedores que te ayudaron a marcar el camino? ¿Querés contarnos quiénes?

«Sí, muchísimas. Jane Goodall, por ejemplo, o mujeres como mi mamá que todo el tiempo está creando y hoy con 77 años no para. Mi pareja, que con una sensibilidad muy especial me ha dado pie para descubrir el mundo de las sutilezas y de las ideas (aunque hoy no estemos juntas). Mi hermana, que es una persona resiliente y me enseña a entender que la decisión de crear sobre lo que creemos es solo nuestra.

La verdad es que son innumerables las mujeres que han generado algo en mi, hasta me da cosa no poder nombrarlas a todas. Mujeres que han sido atravesadas por una vida desafiante y allí entra la Noe, la Yoia, la Maina o la Moni. Definitivamente emprender es muy contagioso, yo no puedo pasar al lado de alguien que emprende y permanecer igual.»

5. ¿Qué les dirías o cómo crees que podemos empoderar a otras mujeres para que se animen a convertir sus proyectos en ideas de negocio?

«Les diría que si pude, podemos todos. Me ha costado muchísimo hablar y relacionarme, sin embargo hoy tengo esa posibilidad, justamente porque todos podemos. Y si tenemos dificultades y si parecemos raras y si pertenecemos a algún tipo de minoría o nos consideramos marginadas, esa debe ser nuestra potencia. Eso debe volverse un resorte y dependerá de una, dejarlo encogido o hacerlo saltar.

Se trata de un trabajo con una misma, pidiendo ayuda a la familia y a los amigos, sin excusas y recordando siempre que no hay una imposibilidad para crear, no hay imposibilidad para cumplir los sueños, no la hay. No viene de arriba, ni es fácil pero es posible y es un trabajo de todos los días.»

6. ¿Qué le dirías a la Kai anterior a Pumakawa?

«Es una pregunta super fuerte. Yo le diría ¡gracias! por haberse mantenido en pie, a pesar de tanta desprotección en algunos momentos. Gracias por haber seguido, por haber sido fiel a lo que ella creía y no haberle dado valor a otras cosas. Por haberse seguido principalmente a sí misma, sin tener en cuenta lo esperado o las expectativas de los demás. En definitiva, gracias Kai por haberme traído hasta acá.»